El Banco Central de la República Argentina (BCRA) alcanzó este lunes un hito que no registraba desde hace años: completó 60 ruedas cambiarias consecutivas con saldo comprador de divisas. En la jornada de hoy sumó USD 30 millones al mercado, llevando el total acumulado desde enero a casi USD 4.500 millones. Mientras tanto, el dólar blue tocó su nivel más bajo desde el 5 de marzo y el mercado monitorea de cerca hasta dónde puede moverse el tipo de cambio oficial antes de que la autoridad monetaria deba intervenir.
60 días sin soltar el acelerador: qué significa el récord del BCRA
Desde enero, cuando arrancó la denominada cuarta fase del esquema monetario, el BCRA no vendió ni un solo dólar neto en el mercado cambiario. Eso, en Argentina, es casi una rareza histórica. El último antecedente de una racha compradora tan prolongada se remonta a 2007, cuando la economía transitaba un contexto muy distinto.
La cifra de hoy habla por sí sola: USD 4.491 millones comprados en lo que va del año. Esto representa más del 44% de la meta anual que el equipo económico le fijó al Central para todo 2026. El titular de la entidad, Santiago Bausili, fue claro en este punto: "el ritmo de acumulación de reservas dependerá de la demanda de pesos y de la disponibilidad de divisas".
Lo notable es que marzo también fue un mes récord por sí solo: el BCRA absorbió USD 1.671 millones durante ese mes, la mejor marca mensual desde febrero de 2025. Para ponerlo en perspectiva, en el mismo mes del año anterior —antes del cambio de reglas— el organismo había vendido 1.360 millones de dólares. El contraste no puede ser más elocuente.
Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el BCRA ha comprado dólares todos los días excepto el 2 de enero, con un promedio diario de USD 74 millones. — Max Capital
El dólar blue cayó a $1.400: ¿mínimo o piso?
En el mercado paralelo, el panorama también sorprendió. El dólar blue cedió cinco pesos y se ofreció a $1.400 para la venta, su cotización más baja desde el 5 de marzo. En lo que va del año, el billete marginal acumula una baja de 130 pesos, equivalente al 8,5%. Una caída llamativa en un activo que históricamente los argentinos usan como cobertura contra la incertidumbre.
El dólar minorista en el Banco Nación cerró sin variantes a $1.415 para la venta, con una baja acumulada de 65 pesos en el año (-4,4%). El tipo de cambio mayorista, por su parte, cotizó en los $1.393, manteniéndose en un nivel cómodo dentro del esquema de bandas cambiarias.
¿Por qué baja el dólar en lugar de subir? El ingreso de divisas del agro —que en marzo ya venía acelerando, con una liquidación promedio de USD 102 millones diarios según estimaciones del sector— explica buena parte de la oferta. Y con la cosecha gruesa acercándose, las proyecciones apuntan a que esa cifra podría incrementarse de forma significativa en las semanas que vienen.
La banda cambiaria: el techo que todos miran
El sistema de bandas cambiarias implementado este año establece que el tipo de cambio mayorista puede flotar libremente, pero solo hasta un límite superior que se actualiza mensualmente según el IPC publicado por el INDEC. Si el dólar toca ese techo, el BCRA debe intervenir vendiendo reservas para devolverlo al rango permitido.
Con la inflación de febrero en 2,9%, el cálculo actualizado ubica el techo de la banda para abril en torno a los $1.703, según el analista financiero Christian Buteler. Si se compara con el tipo de cambio mayorista actual de $1.393, el dólar oficial aún tiene un margen de suba del 22% antes de obligar al Central a actuar.
Dicho de otra manera: el dólar está cómodo, a casi 20% por debajo del techo. Esa distancia es la que le da oxígeno al BCRA para seguir comprando sin apuros. El propio organismo fijó para hoy una banda superior en los $1.664,71.
Para el mercado de futuros, la posición para cierre de abril se negociaba en torno a los $1.412, muy lejos del techo y muy cerca del valor actual. La señal es clara: los operadores no esperan tensiones cambiarias en el corto plazo.
Las reservas brutas: presión técnica pero sin alarmas
Las reservas internacionales brutas cerraron este lunes en USD 44.248 millones, con una baja diaria de USD 179 millones. Desde el BCRA explicaron que la caída responde a movimientos técnicos en la valuación de activos —como el oro y otros instrumentos— afectada por el contexto internacional, y no a ventas de divisas.
A modo de contexto, las reservas cerraron el primer trimestre del año con un crecimiento de USD 924 millones respecto al cierre de 2025, desde los USD 41.167 millones al inicio del año. El pico reciente fue de USD 46.905 millones, registrado en el cierre de marzo, impulsado por el ingreso de fondos frescos de deuda corporativa y provincial.
Las proyecciones oficiales son ambiciosas: las compras netas de divisas podrían ubicarse entre USD 10.000 y USD 17.000 millones a lo largo del año, dependiendo de la demanda de pesos y la oferta exportadora. Una meta que, de cumplirse, representaría un antes y un después en la hoja de balance del Banco Central.
¿Qué implica esto para el inversor argentino?
La estabilidad cambiaria que describe este escenario tiene una cara positiva clara para quienes tienen ahorros o inversiones en pesos: mientras el tipo de cambio no acelere, la erosión del poder adquisitivo en dólares se modera. Pero también obliga a replantear la estrategia.
Un dólar que baja en términos reales —o que sube menos que la inflación— hace que mantener billetes físicos sea cada vez más costoso en términos de oportunidad. En ese contexto, muchos ahorristas están explorando instrumentos en pesos ajustados por CER, fondos de inversión con cobertura cambiaria, o directamente activos dolarizados a través de plataformas de inversión globales.
Para quienes quieren operar el par USD/ARS o cubrir su exposición cambiaria a través de instrumentos de Forex, existen plataformas internacionales reguladas que permiten operar desde Argentina con spreads ajustados. Exness es una de las más utilizadas en la región, con cuentas accesibles desde montos bajos y sin comisiones ocultas, ideal para quienes buscan cobertura o exposición a divisas internacionales en este contexto de estabilidad relativa pero con incertidumbre de fondo.
Impacto en la economía cotidiana argentina
Para el argentino de a pie, esta racha compradora del Banco Central de la República Argentina (BCRA) se traduce en algo concreto: un dólar más estable y previsible en el corto plazo reduce las presiones inflacionarias importadas. El peso argentino (ARS) que se cobra en los sueldos pierde menos valor frente al dólar que en meses anteriores, lo que mejora levemente el poder de compra real de bienes importados. Desde el lado fiscal, ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) también se beneficia de un tipo de cambio estable: la previsibilidad del dólar facilita la recaudación de derechos de exportación —las llamadas retenciones— que son una fuente clave de ingresos en pesos para el fisco nacional. En definitiva, cada punto de calma cambiaria es un respiro para la inflación, para el consumo y para la planificación de cualquier negocio o ahorro familiar en el país.
Fuentes: BAE Negocios, Infobae, Infobae – Análisis de banda cambiaria.