Imagina que quieres pagarle la comida a un amigo. En lugar de pedirle su CLABE interbancaria —esa cadena de 18 números que nadie memoriza—, simplemente le mandas el dinero al mismo número que ya tienes guardado en tus contactos. Sin comisiones. En segundos. A cualquier hora.
Eso es DiMo, el sistema del Banco de México que lleva tres años operando en silencio y que en 2026 vive su momento más importante.
¿Qué hay detrás de DiMo?
DiMo no nació de la nada. Es el hijo más reciente del SPEI, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios que Banxico construyó hace más de dos décadas. Lo que cambió es la interfaz humana: de un código técnico imposible de recordar, a algo tan cotidiano como un contacto del teléfono.
DiMo simplifica las transferencias al eliminar la necesidad de conocer la CLABE del destinatario: solo se necesita el número de celular, operando sobre la misma infraestructura del SPEI.
El gran salto de 2026
Este año, DiMo dejó de ser exclusivo de usuarios con cuenta en banco privado. El Banco del Bienestar —que acumula 25 millones de descargas en su app— está incorporando DiMo y CoDi en su plataforma móvil durante marzo de 2026, lo que significa que millones de beneficiarios de programas sociales que antes retiraban todo en efectivo, hoy pueden enviar y recibir dinero directamente desde su celular.
Es un cambio que toca a las bases: la actualización beneficia a 40 millones de mexicanos que reciben apoyos del Bienestar.
La red que sigue creciendo
Hoy, cuentahabientes de las principales instituciones del país ya están conectados a DiMo:
- BBVA
- Santander
- Banamex
- Banorte
- Banco del Bienestar
- Mercado Pago y otras instituciones digitales
Y Banxico no frena: en marzo de 2026 el banco central abrió una consulta pública para seguir impulsando la adopción de pagos digitales y simplificar aún más la experiencia del usuario en transferencias electrónicas.
El reto sigue siendo la gente
Con todo, DiMo tiene un desafío que la tecnología sola no resuelve: que la gente sepa que existe. México tiene aproximadamente 80 millones de usuarios de smartphone, pero una gran parte sigue pagando en efectivo por costumbre, no por falta de opciones.
De nada sirve la mejor infraestructura de pagos de América Latina si el usuario no sabe que la lleva en el bolsillo.
El sistema ya está. Los bancos, conectados. El siguiente paso es educación financiera masiva para que cada mexicano entienda que su número de celular ya es, en la práctica, su nueva identidad financiera.
Fuentes: Banco de México, El Financiero, Infobae México, Condusef — marzo 2026.