Para Honduras, el juicio de las grandes calificadoras de riesgo no es un tecnicismo de economistas: es la diferencia entre conseguir financiamiento barato o caro, entre atraer inversión extranjera o espantarla. Por eso la reciente decisión de Standard & Poor's (S&P Global) representa una señal que va mucho más allá de las páginas financieras. La agencia mejoró la perspectiva crediticia de Honduras de negativa a estable, y reconfirmó su calificación soberana en "BB−". No es un ascenso de nota, pero sí es un respiro significativo para las finanzas del país.
¿Qué es una perspectiva crediticia y por qué importa?
Antes de analizar el impacto, conviene entender qué mide exactamente S&P. Una calificación soberana evalúa la capacidad y disposición de un gobierno para pagar sus deudas. La nota "BB−" ubica a Honduras dentro de la categoría conocida como grado especulativo o high yield: por encima del umbral de mayor riesgo, pero todavía por debajo del codiciado grado de inversión.
La perspectiva, en cambio, es la dirección que se anticipa para esa nota en los próximos uno a dos años. Pasar de negativa a estable significa que S&P ya no ve señales inminentes de que la calificación vaya a bajar. No es una garantía de mejora, pero elimina la presión bajista que pesaba sobre el país desde hace varios trimestres.
Una perspectiva negativa le dice al mercado que hay riesgo de rebaja. Una perspectiva estable le dice: "por ahora, el piso está sólido".
¿Por qué S&P tomó esta decisión sobre Honduras?
El informe de la calificadora apunta a tres factores principales. El primero es la reducción de la incertidumbre política tras las elecciones generales de 2025 y el cambio de gobierno ocurrido a comienzos de este año. El segundo es el giro en la política económica del nuevo gobierno, que ha priorizado la consolidación fiscal y ha mejorado las relaciones con el sector privado, organismos multilaterales y Estados Unidos. El tercero es la estructura de la deuda pública: buena parte de los compromisos externos de Honduras está en condiciones concesionales, lo que reduce la presión de pago en el corto plazo.
S&P también reconoce que el país mantiene déficits fiscales moderados y que la nueva administración ha avanzado en ordenar las finanzas públicas heredadas de un periodo de alto gasto y endeudamiento acelerado. Estos factores combinados convencieron a los analistas de la agencia para retirar la señal de alerta que acompañaba al país en los informes anteriores.
Los riesgos que S&P no descarta para la economía hondureña
El informe no es una carta blanca. La calificadora advierte sobre varias debilidades estructurales que Honduras debe atender si quiere aspirar a una mejora de nota en el futuro:
- Ingreso per cápita bajo: S&P estima que el ingreso por habitante ronda los 3,900 dólares, uno de los más bajos de América Central.
- Deuda pública en ascenso: la deuda externa del sector público supera los 10,742 millones de dólares, con un pico de pagos proyectado para 2027, cuando vence un bono soberano emitido en 2017 que exigirá desembolsar alrededor de 1,514 millones de dólares en un solo año.
- Crisis en la ENEE: la Empresa Nacional de Energía Eléctrica sigue generando pérdidas millonarias y acumulando retrasos, lo que representa una carga directa para el fisco y un freno para la competitividad productiva del país.
- Dependencia de remesas: los envíos de hondureños en el exterior son el pilar más sólido del ingreso de divisas —superando los 1,800 millones de dólares en el primer bimestre del año—, pero su normalización o desaceleración podría afectar el crecimiento.
- Riesgos climáticos: fenómenos como huracanes o sequías tienen un impacto directo y recurrente sobre la producción agrícola y la infraestructura del país.
La agencia proyecta un crecimiento económico de alrededor del 3 % anual para los próximos años, una cifra moderada que refleja las condiciones financieras internacionales más restrictivas y el proceso de ajuste interno en marcha.
Qué puede hacer Honduras para alcanzar el grado de inversión
S&P es explícita: una mejora de calificación dependería de avances en reformas estructurales, fortalecimiento institucional y un crecimiento económico más dinámico y sostenido. En términos concretos, eso implica resolver la situación financiera de la ENEE, ampliar la base tributaria con el apoyo del Servicio de Administración de Rentas (SAR), y mantener la disciplina fiscal que ahora empieza a ganar credibilidad ante los mercados.
El umbral del grado de inversión —la calificación BBB− o superior— es el gran objetivo: alcanzarlo abriría las puertas a un universo más amplio de inversores institucionales y permitiría al gobierno endeudarse a tasas significativamente más bajas en los mercados internacionales.
El impacto concreto en la economía cotidiana de Honduras
Para el hondureño de a pie, la mejora de perspectiva crediticia no se siente de inmediato en el bolsillo. Pero sus efectos indirectos son reales. Un riesgo país más bajo facilita que el gobierno consiga financiamiento externo en mejores condiciones, lo que reduce la presión sobre el gasto público y deja más margen para invertir en servicios sociales, infraestructura y programas de empleo. El Banco Central de Honduras (BCH) gestiona la política monetaria del país y la estabilidad del lempira frente al dólar, y una perspectiva crediticia más sólida contribuye a reducir la volatilidad cambiaria que afecta el poder adquisitivo de los trabajadores. A mediano plazo, si el gobierno logra consolidar la confianza de los mercados y el SAR amplía la recaudación sin aumentar la presión sobre los sectores de menor ingreso, el país podría acceder a financiamiento más barato para proyectos de infraestructura y desarrollo que generen empleo formal.
¿Qué significa esto para los inversionistas que siguen a Honduras?
La mejora de perspectiva tiene un efecto inmediato en la percepción de riesgo: los bonos soberanos hondureños tienden a reaccionar positivamente ante este tipo de señales, lo que atrae a inversores que buscan rendimientos atractivos en mercados emergentes con fundamentos en mejora. Para quienes siguen los mercados de deuda latinoamericana o quieren entender cómo el riesgo soberano afecta a las divisas y los activos regionales, plataformas como XM permiten explorar estos instrumentos y practicar estrategias con cuenta demo sin arriesgar capital, una herramienta útil para quien quiere formarse antes de dar el salto a los mercados internacionales.
Fuentes: El Heraldo Honduras, Infobae Honduras, Diario El Mundo.