Si llenaste el tanque esta semana en Honduras, ya lo sentiste en el bolsillo. El precio de los combustibles registró uno de los incrementos más pronunciados de los últimos años, empujado por la escalada geopolítica en el Medio Oriente, que llevó el barril de petróleo de $67 a más de $91 en pocos días, un salto de más del 36%. Ante ese golpe, el gobierno del presidente Nasry Asfura activó un mecanismo de contención que frena —pero no elimina— el impacto en la bomba.
¿Cuánto subió el precio de la gasolina y el diésel en Honduras?
A partir del 23 de marzo, los nuevos precios en el área metropolitana de Tegucigalpa quedaron así:
- Gasolina súper: L 120.68 por galón (aproximadamente $4.57 USD)
- Gasolina regular: L 106.35 por galón (aproximadamente $4.02 USD)
- Diésel: L 108.26 por galón (aproximadamente $4.10 USD)
En San Pedro Sula, los precios son levemente menores por el factor del flete: la regular baja a L 103.19 y el diésel a L 105.07 por galón. Eso sí: estos ya son los precios con el subsidio aplicado. Sin la intervención del Estado, los números serían considerablemente más altos.
Cómo funciona el subsidio del gobierno al combustible
El mecanismo es directo: el Ejecutivo decidió absorber el 50% del aumento real que corresponde a cada galón, trasladando solo la mitad del alza al consumidor final. En números concretos:
- Gasolina regular: el aumento real era de L 9.94 por galón. El Estado cubrió L 4.97 y vos pagás los otros L 4.97.
- Diésel: el alza real era de L 17.12 por galón. El gobierno asumió L 8.56 y vos pagás el resto.
"Honduras consume semanalmente 6.5 millones de galones de diésel y 4.2 millones de gasolina regular. El aporte temporal del gobierno representa aproximadamente 160 millones de lempiras semanales que salen de los impuestos de todos los hondureños." — Presidente Nasry Asfura
Proyectado a todo el año, el costo fiscal estimado de mantener este subsidio alcanza los 1,427.1 millones de lempiras, según datos oficiales de la Presidencia de la República.
¿Por qué subió tanto el petróleo? El Estrecho de Ormuz como detonante
La causa raíz no está en Tegucigalpa sino a miles de kilómetros: el conflicto en el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde transita el 20% del petróleo mundial. Las tensiones militares en la zona generaron cuellos de botella en el suministro global, disparando los precios de referencia del crudo Brent y WTI, que son los índices que Honduras usa para calcular su estructura de precios internos.
A eso se le sumó una caída inesperada en los inventarios de destilados en Estados Unidos —principal proveedor de combustible refinado para Centroamérica— y un encarecimiento significativo en los seguros y fletes marítimos hacia puertos clave como Puerto Cortés. Honduras, como país que importa la totalidad de sus combustibles, no tiene margen para aislarse de esas fluctuaciones.
Teletrabajo obligatorio para empleados públicos: la otra medida del gobierno
Paralelo al subsidio, el gobierno anunció la implementación de teletrabajo para una parte de los empleados del sector público a partir del 24 de marzo, con una duración inicial de 15 días, prorrogable según evolucione la crisis. La medida aplica a trabajadores del gobierno central e instituciones descentralizadas cuyas funciones lo permitan, con el objetivo de reducir el tráfico vehicular en Tegucigalpa y San Pedro Sula y, con ello, bajar el consumo nacional de combustibles.
La iniciativa recibió reacciones divididas: apoyo por el alivio inmediato al bolsillo, pero también cuestionamientos sobre su efectividad real a largo plazo y sobre la falta de políticas estructurales que reduzcan la dependencia energética del país.
El sector transporte, en alerta: tres años sin revisión de tarifas
Uno de los sectores más presionados es el transporte público. Dirigentes del gremio advirtieron que llevan tres años sin una revisión de tarifas, mientras los costos operativos no han dejado de subir. Asociaciones como ATRACAPH señalaron que, de no recibir respuesta de las autoridades, contemplarían convocar un paro nacional. Hasta el cierre de esta nota, el diálogo entre el sector y el gobierno seguía abierto.
Impacto en la economía cotidiana de los hondureños
El alza en los combustibles no se queda en la gasolinera: se traslada al precio del transporte, a los costos de distribución de alimentos y, en última instancia, a la canasta básica familiar. En una economía dolarizada en sus transacciones internacionales pero operada en lempiras (HNL) —la moneda oficial de Honduras—, cualquier encarecimiento del diésel presiona directamente el flete de mercancías y el precio final de productos de consumo masivo.
El Banco Central de Honduras (BCH) monitorea el efecto inflacionario de estas alzas dentro de su programa monetario, mientras que las obligaciones tributarias de las empresas del sector energético y transporte son supervisadas por el Servicio de Administración de Rentas (SAR). Por el momento, el BCH no ha anunciado medidas de política monetaria específicas en respuesta al choque de precios, aunque el impacto sobre la inflación será un dato a seguir en los próximos reportes oficiales.
Fuentes: Hondudiario, Infobae Honduras, Tiempo Digital, Extra Digital Honduras.