$3,563 millones. Ese es el número que Honduras tiene que pagar entre 2026 y 2029. No es el presupuesto de salud. No es lo que se invierte en carreteras. Es lo que ya se debe, y hay que cancelar.
El calendario que nadie publicita
La Secretaría de Finanzas (SEFIN) publicó los números sin mucho ruido. $2,167 millones en capital. $1,332 millones en intereses. $64 millones en comisiones. El acreedor más pesado: el New York Bank Mellon, con $1,211 millones por bono soberano. Una sola institución. Un solo cheque.
Para 2026 el compromiso es de $782 millones. Manejable, dicen algunos. Pero 2027 es otra historia.
"El país debe acumular reservas para tener disponibilidad de dólares cuando llegue el vencimiento." — Roberto Lagos, presidente del Banco Central de Honduras
Ese año vence un bono soberano de $700 millones. Y el margen para cubrirlo depende de lo que se haga hoy. El problema es que hoy tampoco sobra nada.
Siete de cada diez lempiras, ya gastados
Así es como funciona el presupuesto hondureño ahora mismo. Antes de que el gobierno electo en noviembre tome cualquier decisión, el 70% del presupuesto ya tiene destino: salarios, deuda, transferencias fijas. Lo que queda es el margen real para gobernar. Y es poco.
- El 80.7% de la deuda está en dólares, sin protección ante variaciones cambiarias
- El 30% de los ingresos del Estado proviene de deuda y emisión de títulos, según el COHEP
- La deuda total cerró 2025 en $10,736 millones
Cada punto porcentual que sube el dólar, sube lo que Honduras debe. Sin escudos. Sin colchón.
Hay un dato que no aparece en ningún comunicado oficial: dividida entre los 10 millones de hondureños, esa deuda representa más de $1,000 por persona. Cada niño que nace en Honduras hoy llega al mundo debiendo plata que nunca pidió, nunca vio, y que igual va a tener que pagar.